Cuando te miro desde el marco de la puerta
veo a la niña que reía tan fuerte;
ahora te envuelve un silencio que me mata,
y no sé cómo alcanzarte ni volver a tenerte.
Tus ojos se esconden de la luz de la mañana,
y tu sonrisa ya no quiere salir;
te ocultas tras la ropa que te queda tan larga,
y ante el espejo te haces daño sin decir.
Me gustaría volver atrás en el tiempo,
y repetirte mil veces que lo eres todo;
pero tu mundo cae en un grito que no entiendo,
y solo escucho tu “no puedo más” tan profundo.
Cuando callas tanto, hija mía, me asustas,
sé que luchas con sombras que no veo;
si pudiera, te pondría las alas,
para que vuelvas a creer en quien eres…
He visto tus brazos, llenos de cicatrices,
llenos de historias que no quieres contar;
te hiciste amiga del vacío y de los días grises,
y tu risa ahora, no quiere ni sonar.
Me gustaría gritar contra el mundo,
porque quiere transformarte, a ti, mi tesoro;
pero aquí me quedo, con el corazón en la mano,
esperando que regreses, si se apaga tu mundo.
Cuando callas tanto, hija mía, me asustas,
sé que luchas con sombras que no veo;
si pudiera, te pondría las alas,
para que vuelvas a creer en quien eres…
No estás sola, ni lo estarás nunca,
aunque el dolor te quiera hacer olvidar;
yo te amo entera, así tal como eres,
y a cada lágrima que tú quieres ocultar.
Cuando callas tanto, hija mía, me asustas,
pero aquí estaré, esperando tu voz;
si pudiera, te mostraría en el espejo
lo que yo veo cuando te miro: ¡un cielo!
Cuando vuelvas a hablar, aunque sea despacio,
yo estaré aquí, escuchando cada llanto
cada suspiro
cada palabra tuya …
Nota: Esta canción es un cover de la canción “Quan Calles Tant”, y está dedicada a todos los padres y madres que tienen problemas con sus hijos adolescentes.

